Dos uniformados de la Policía de Entre Ríos enfrentan cargos acusados de haberle quebrado la mano a un detenido. El caso sucedió el 20 de noviembre de 2010. Tras eludir sentarse en el banquillo, uno de ellos fue declarado en rebeldía.

 

Cristian Hernán Sein, uno de dos policías acusados de quebrarle la mano a un detenido en la Jefatura Departamental de Diamante –el otro coimputado fue declarado en rebeldía–, se desligó de la acusación por apremios ilegales cometidos contra Claudio César Borgeat. La víctima, en tanto, a pesar de sostener que no recordaba mucho porque estaba muy golpeado y pasó mucho tiempo desde el hecho, señaló al efectivo como quien lo fracturó con una escopeta tipo Itaka. La defensa de Sein está en manos de Marciano Martínez. Hoy a las 9 serán los alegatos.

Según se conocieron los hechos, Borgeat fue detenido el 20 de noviembre de 2010 por una supuesta contravención, y cuando fue trasladado a un dependencia policial, fue golpeado por Sein y Cristian Aníbal Carrizo, que finalmente no se presentó ayer en la audiencia y fue declarado rebelde. Los dos policías finalmente fueron denunciados por el delito de apremios ilegales por quebrarle la mano derecha con un arma de fuego en la sede de la central de la Policía de Diamante.

En la audiencia de este jueves, ante el juez de Tribunal de Juicio y Apelaciones Daniel Malatesta, Sein se desligó del hecho sosteniendo que esa tarde del 20, al momento del ingreso de Borgeat, no se encontraba en la Jefatura porque dijo que se desempeñaba como jefe de calle y estaba abocado a la tarea de organizar el patrullaje de los móviles en la Ciudad Blanca. Sí reconoció que vio al denunciante a la noche, cuando fue restituido a la dependencia tras ser revisado en el hospital local por un médico.

Demoras. Por su parte, la víctima aclaró que no recordaba los detalles del hecho que vivió, ya que terminó muy golpeado y había pasado tiempo desde ese suceso, algo que cuestionó puntualmente, ya que apuntó que en estos años en que se demoró el juicio sufrió “como un perro”. Señaló a Sein como quien le fracturó la mano golpeándolo con un arma que presumió sería una escopeta tipo Itaka. El denunciante, que está preso con una condena de 6 años por numerosos delitos contra la propiedad privada, expresó que no supo porqué lo detuvieron aquella tarde cuando estaba en el río junto a Diego López y otro grupo de chicos y chicas.

Misiva. En su declaración, Borgeat explicó también las circunstancias en las que redactó una carta que iba dirigida a un juez. La misiva nunca llegó a las manos de la Justicia ni de ningún magistrado, y en ella supuestamente se retractaba de los términos de su denuncia. Ayer, ante una pregunta de la fiscal Carolina Castagno, el denunciante dijo: “¡Ah sí, la carta! La señora que está ahí me pidió que la redactara a cambio de un vino con (jugo) Baggio”. La señora de marras es la pareja de Sein, que también es policía, y según sostuvo Borgeat, lo obligó a escribir la carta cuando regresó a Diamante para una visita familiar. El papel le fue entregado al jefe Departamental, pero éste nunca la envió.

Cargos

A los dos policías se los acusa que el 20 de noviembre de 2010, alrededor de las 15, en la sede de la Jefatura Departamental de Diamante, le quebraron la mano derecha y le arrojaron gas pimienta en el rostro a un joven que ingresó detenido a la dependencia. Mientras uno le golpeó la mano con un arma de fuego, el otro se la pisó.